Este es el laboratorio audiovisual de Cine y Antropología, conocido ahora como el "Observatorio Cultural".
Nuestra misión es la de fomentar el conocimiento de otras culturas a través de su cine.
*¿Se trata de cine etnográfico?
Si bien aceptamos la colaboración de todos los documentalistas que hayan hecho documentales "sobre" culturas específicas, la idea es que participen también las culturas que se retraten a sí mismas. Es decir, los documentales hechos "con" o "por" la gente local, así como otros géneros audiovisuales.
En este caso cualquier sociedad o cultura que haya realizado registros fílmicos será parte de nuestro objetivo, en el que podremos improvisar viajes al interior de lugares lejanos.
Osama (Afganistán, 2003)
Relato
Ya el título nos advierte de una cosa: si bien es la primera película filmada en Afganistán después del régimen talibán, hay algo más que una estética occidental en la apuesta escénica y en el mirador del que se dispone con el film. Osama es una niña de una familia pobre de Kabul, y escucha de su abuela algo que aparentemente será un discurso sobre las dificultades femeninas: "no hay diferencias entre el hombre y la mujer: yo he vivido muchas décadas y ahora puedo asegurar que no hay diferencia entre un varón con una mujer: si uno se viste como viste el otro y se arregla, nadie notará la diferencia. La gente sólo cree en lo que ve". Esta introducción es la antesala para la trama entera, versando ésta sobre el enroque de los roles sociales de los géneros. Y también nos introduce en una leyenda relatada desde un primer plano: "Había una vez niño que quería saber qué era un arco iris. Este niño era hermoso, y se enteró que atravesar el arco iris sirve para quitar el dolor y transformar todo en su contrario. Por ejemplo, el que es niña puede convertirse en niño". Con esta idea es que la niña de la película cambiará su identidad para poder salir a la calle bajo el régimen talibán y trabajar mientras el resto de su familia (en la totalidad mujeres) espera el final de la jornada a que el nuevo niño vuelva vivo -y de paso, con comida. La abuela repite el mito al rato: entre la demencia, la efectividad de la transmisión cultural y el pedido de los niños del relato hasta el hartazgo.
La primera escena es un ataque en el que corre mucha agua y los niños buscan refugiarse. Uno de ellos encuentra un sitio y se pone a rezar: "esto ahuyentará al mal de ojo, en nombre del rey pintor". Logra un efecto interesante de inicio caótico, de alteridad (por la creencia y con un rey de no sabemos dónde), y a la vez de mismidad: con el mal de ojo, enfermedad transcultural por excelencia.
Para mostrar más datos de calamidad también se apela a imágenes crudas de un hospital en ruinas en donde los pacientes mendigan ayuda a un hombre que va caminando entre sus humanidades, diciendo: "no me pidan nada a mí, no soy médico: sólo soy el administrador del hospital". Esto también puede remitir a más de una dirección hospitalaria de occidente.
El primer efecto singular de desgarro la película intenta transmitirlo en la escena de la niña sin su pelo mirándose en un espejo de mano, cubierto con una hoja como los espejos de tantas mujeres, pero que en este caso sirven para que las mujeres puedan llevarlo a escondidas.
Un niño descubre a la niña de cabeza afeitada y amenaza: "págame dinero o te delato". Este dato parece algo puramente ficcional, pero es en estas aristas donde cabe separarse con toda razón de un dato "verídico" o documental para centrarse en qué es lo que se desea comunicar. Por ejemplo, ¿cómo quieren los afganos post talibanes mostrar a la infancia? La crueldad de los niños parece trascender fronteras, aunque algo aquí ha de solucionarse en la tradición (¡infantil!) del final feliz: es el mismo niño quien luego la salvará del descubrimiento ante otras personas que quieren saber el nombre del niño con voz de niña, y el supuesto malvado asegura: "Se llama Osama", salvándola del aprieto -que comenzó con un desafío que también cumple: el de subirse a un árbol sin miedo. Pero retorna una vieja cuestión: ¿es el miedo adaptativo? La niña allí arriba sorprende a todos por la manera de trepar, hasta que tiene que pedir ayuda, otorgada por el niño malvado.
Todos los niños reclutados para la escuela coránica asisten a una clase de educación de higiene. Allí también se tocan temas sexuales, como la polución nocturna. Desde el ángulo de las abluciones y la purificación ritualística se transmite una enseñanza efectiva. En la escena los planos se cortan justo cuando se está por ver algún pene o las tetillas de esta niña quien tiene que desnudar su torso: otro código dirigido hacia el espectador target. ??
Encerrada y sumida por momentos en el pánico, la niña dispondrá de un juego improvisado que se da de forma transcultural: saltar la soga (que sólo podía estar en ese lugar para atarla).
Hay una boda pero el esposo está en Teherán, de manera que se celebra con la esposa, las mujeres y una foto del marido ausente.
Torturan a la niña atándola colgada hacia la profundidad de un aljibe o pozo de agua. Allí gritará de forma incesante: "quiero a mi mamá, quiero a mi mamá". Esta voluntad en situaciones extremas puede estar revirtiendo otra situación límite no tan aguda como la del hecho que su madre haya sido quien le cortó el cabello y la arrojó a las calles. Una vez capturada alegan los jueces: "nunca se ha visto una cosa así en Afganistán".
El público reacciona frente a la escena en que Osama es arrojada a subir al árbol. La toma, lograda con el atardecer a contraluz, da vértigo y a la vez ternura.
Como diría la abuela, la gente sólo cree en lo que ve.
Mby’a la tierra en rojo Argentina (Bafici 2005)
En la aldea consiguen La Misión, donde hay personajes actuados por guaraníes que son conocidos para todos. Se suscitan risas cuando los indios atacan a los blancos.
Un misionero recorre los pueblos evangelizando. Un indio escucha paciente, hasta que el profeta no puede abrir la conversación dada su rigidez. En ese punto el guaraní le dice: te creés que con Cristo podés manejar todo? No sé si haya escuchado una frase más fuerte, escupida desde una profundidad ancestral. El hombre lee fallidamente el evangelio: el espíritu se sobreposará sobre uds!! (se sobrepasará?). UN neologismo interesante que repite.
El documental muestra a un indio que toma alcohol y dice que tiene amantes, pícaro. Después llorará la pérdida de su mujer.
Mirá como viene los japoneses, dice un viejo. Los subtítulos arruinan la semántica al corregir la sintaxis y anular justamente los localismos (está subtitulado en español)
Qué pasó en Estaddos Unidos?, se escucha. Alguien le contesta que parece que eso de los aviones en las torres fue a propósito, no un accidente como parecía. Nadie entiende.
Ejemplo de sintaxis: explotación de la bomba es escrito como explosión de la bomba.
La tarefa son las plantaciones (viene del portugués la tarea).
Mujer, no te separes, alguien le vocifera a la abandonadora de su marido violento. El hombre dice que ahora que ella se fue, él sólo es carne y harina (harina no es dicho en guaraní sino en español).
Se quieren quedar en su tierra y conseguir lo que comer (escrito como “qué comer”).
El cacique dice algo de su celebro, y es escrito como “cerebro”. ¡Qué indios educados, la puta que lo parió!
Matan una vaca y dicen “antes nos mataban de otras maneras, ahora con la hambre”. El subtítulo reza: “el hambre”, igual que corrige el word este texto.
Una niña en el espejo se ríe porque unos compañeros le cortan el pelo y le dejan el flequillo desparejo “me lo cortaron mal”.
El intendente de la zona, Juan Prete, también juzga mal: los indios son vagos porque nunca necesitaron trabajar, yo los entiendo. Quizás sea otra visión, dicha con las mismas palabras, de alguien que está más lejos que nadie de entenderlo.
Otra evangelizadora que los ayuda más dice que Dios está en toda cultura y que ella respeta, pero igual quiere que conozcan la palabra de Dios. Cuando sale de los actos se vuelca a un libro: la Biblia. No sabe que los guaraníes lo rechazan porque es, antes que nada, algo escrito. La palabra luminosa, aquella que se pronuncia, es perfecta de esa manera, la única que no quisieron usar para entrar en esta cultura –y eso que lo visual seguramente ayudó con este documental, por ejemplo... a que el intendente les pagara un viaje en autobús a Buenos Aires
Máscaras de Oceanía Francia (Bafici 2005)
Labarthe le habla al espectador. Enfoca las máscaras del museo de París. Hay vigilantes en los pasillos oscuros de los salones ya cerrados. Al final el sonido va ganando cuerpo, con tambores que se imprimen sobre esos gestos que perseguirán eternamente a quienes los vean una vez. Hacia el final, audiovisual: una imagen de Oceanía.
The exiles (Kent McKenzie, USA)
Exilios. ¿De quién? De los ingleses en USA y de los indios a los pueblos ingleses. Claro que se centra en la cuestión marginal (marginadora) de mostrar a los indígenas haciendo desastres vergonzosos en una noche de juerga en Los Angeles. Hasta cuando suben a la colina para desenterrar sus canciones tribales ocurren peleas y revuelo. Unos apuestan, otros beben. El actor principal no es indio. Seducen mujeres. Pero el drama (la única que tiene, como si con eso pudiera exorcizar el ridículo al que exponen a los indígenas) es el de una mujer embarazada cuyo marido sale con el grupo. Ella se lamenta: “hoy Homer no volverá, criaré a mi hijo sola”. Esta historia podría ser cualquiera. ¿Dónde está la particularidad de The exiles? ¿Dónde está el drama –y no el ridículo- de la identidad perdida? La indianidad pareciera residir, entendida como algo bochornoso, en la visión de los norteamericanos y lo que hacen con eso.
Al principio, otro intento de exorcizar el trabajo: “no es la historia de todos los indios, pero sí de muchos”. No alcanza una frase en off que rescato de Homer: “cada día es igual, por eso tomo. NO me importaría ir a la cárcel, porque el tiempo es igual afuera que adentro.”.
Sensibilidad al alcohol.
· Destrucción ambiental de la identidad.
· Marginalidad
Resabio cultural “expandible” potencialmente.
Todo documental es como este film: habla del observador (como observara Antonioni en El Pasajero). El que muestra la imagen ejerce el poder. Sin embargo, la ignorancia de aquél logra que se filtre información de forma casual. Un ejemplo es la igualdad de afuera y adentro que proponen las palabras en off. Este barrido de los límites consiste en un signo de las nociones de tiempo de una población arrancada: cuando la urbanidad genera la igualdad entre estar encerrado que libre, cuando ya no hay privacidad que logre preservar ni a la individualidad ni a la comunidad: aquí es cuando se genera el quiebre. De lo contrario, una cultura no tendría por qué comerse a otra. Pero en este caso el resultado es que una comunidad no se acopla a otra sino que se extingue.
Soy Huao, de Juan Baldana