Cabezas cortadas, de Glauber Rocha

 

Glauber se mete en la cultura española para mostrar parte de la historia que a él le interesa. El colonizador Díaz afirma: “Ya estoy esperando la muerte, que venga. La espero con la bomba atómica, con ametralladoras, con todas las armas”. La visión de la locura impregna las pinceladas del retrato de este hombre.
No hay mucho más que decir con una película cuyas imágenes muestran de forma irreproducible lo carnal de una idea bien redondeada: no hay fisuras en el relato justamente porque existe una intencionalidad en el film. Cuando no la hay es cuando encontraremos más material para desglosar apéndices culturales que aparecen velados a los ojos, fuera de la trama o de la intencionalidad.